Eric Jones
Me moldeó el ritmo tranquilo del sur rural, donde la tradición, las costumbres y el sentido de la dignidad en cada persona no eran lecciones, sino formas de vida. Mis abuelos, parte de esa generación dorada, me inculcaron un profundo respeto por la sencillez y la sabiduría que no se puede enseñar en las aulas. Aquellos primeros años me dejaron una fascinación perdurable por la gente, por la lucha y por las victorias silenciosas que definen una vida.
